¿Ha aumentado o disminuido el número de muertes de migrantes en el Mediterráneo?

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El 30 de enero, Enrico Letta, ex primer ministro de Italia, criticó la política de inmigración del gobierno italiano. "Mientras que hace cuatro años murió un migrante en 40 cruzando el Mediterráneo, ahora uno en 8 muere", dijo en la televisión nacional. ¿Son correctos estos números? Aproximadamente, sí. Investigamos los números y las causas de este aumento.

El 30 de enero, Enrico Letta, ex primer ministro de Italia, criticó la política de inmigración del Gobierno italiano. “Mientras hace cuatro año un migrante sobre 40 moría al cruzar el Mediterráneo, ahora muere uno de cada 8”, afirmó en la televisión nacional. ¿Son correctas esas cifras? Sí, aproximadamente. Investigamos las cifras y las causas de dicho incremento.

Las muertes en el mar han caído

Según datos oficiales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2018, 139 300 migrantes llegaron a Europa por el Mediterráneo, una caída aproximada de un 20% en comparación con los 172 324 de 2017.

La caída registrada en las llegadas por barco fue aún mayor en Italia. En 2018, las llegadas por mar fueron 23 370, lo que supone una caída de más del 80% comparada con las 119 369 registradas el año anterior.

Esto lleva aparejado la correspondiente caída en el número total de muertes en el mar. El año pasado, en todo el Mediterráneo, ACNUR registró 2275 muertes o desapariciones, una caída aproximada del 28% si se compara con las 3139 en 2017.

Lo mismo sucede en Italia: en 2018, 1131 personas murieron en el mar Mediterráneo, menos de la mitad que en 2017 (2837).

Sin embargo la tasa de mortalidad sigue aumentando

Aunque es cierto que el año pasado murieron menos migrantes que el año anterior, el número de muertes por llegadas ha aumentado.

Si se considera el número de llegadas mencionadas anteriormente en relación con las muertes en todo el mar Mediterráneo, vemos que en 2018 uno de cada 54 migrantes ha muerto, mientras que el año anterior era uno de cada 61.

Esta cifra es significativamente peor cuando nos centramos en Italia, un país mucho más difícil de alcanzar que España y Grecia. El año pasado en el Mediterráneo, murió un migrante por cada 18 que sobrevivió a la travesía, mientras que en 2017 la proporción era de uno por cada 42.

Y ¿cómo era la situación hace cuatro años? En 2016, las llegadas a Italia por mar fueron de 181 436, con 4578 muertos o desaparecidos. Por consiguiente, Letta tiene razón con respecto a la primera cifra que menciona: en ese período, un migrante moría por cada 40 que llegaban de forma segura.

Pero ¿por qué el ex primer ministro afirma que hoy “muere uno de cada 8”, cuando hemos visto que es uno de cada 18? Una posible respuesta es la evolución de la tasa de mortalidad, que ha estado en continuo crecimiento desde el principio de 2018.

De hecho, Letta no especifica lo que quiere decir con “hoy”, pero es probable que se refiera a las cifras registradas desde que el nuevo Gobierno italiano, dirigido por Giuseppe Conte, asumió el poder.

Según los datos, desde junio de 2018 (cuando el Gobierno de Conte asumió el poder) hasta hoy (31 de enero de 2019), las llegadas por mar en Italia alcanzaron la cifra de 10 095, de las cuales 155 se produjeron en el primer mes del nuevo año. Durante este mismo período, las muertes en el mar superaron la cifra de 900 en los últimos meses de 2018, y ya alcanzaron los 150 en enero de 2019. En resumen, alrededor de 10 100 llegadas y en torno a 1050 muertes.

En esencia, con las nuevas políticas de disuasión del Gobierno, por cada migrante muerto en el mar, 10 llegan sanos y salvos; una cifra ligeramente diferente de la citada por Letta (“hoy muere uno de cada 8”) pero todavía peor que la media registrada para todo el año 2018.

El ex primer ministro puede haberse confundido con las estadísticas citadas en un análisis publicado en octubre de 2018 por el Instituto para los Estudios de Política Internacional (ISPI). Según estos datos, durante los cuatro primeros meses del Gobiero (junio a septiembre de 2018), las muertes y desapariciones aumentaron “llegando finalmente a la cifra de 8 por día” (una cifra igual a la mencionada por Letta, pero que hace referencia a la tasa de mortalidad con relación a las llegadas).

¿Cuáles son las causas?

Esta situación también ha sido denunciada recientemente por ACNUR, que el 29 de junio de 2019 publicó una versión actualizada de su informe, Travesías desesperadas: Refugiados e inmigrantes llegan a Europa y a las fronteras europeas.

“Aunque las llegadas disminuyeron notablemente en comparación con el gran número de personas que llegaron a Italia cada año entre 2014 y 2017 o a Grecia en 2015, las travesías fueron más peligrosas que nunca”, explica la Agencia de la ONU. “Aunque el número total de muertes en el mar en el Mediterráneo central se redujo a menos de la mitad en 2018 en comparación con el año anterior, aumentó considerablemente la tasa de muertes por número de llegadas”.

Esto no solo se aplica a Italia, como hemos visto, sino también a España, donde en 2018 la tasa de mortalidad en el mar fue cuatro veces mayor que el año anterior.

Pero ¿cuáles son las causas de este fenómeno? Según el Gobierno, concretamente el ministro de Interior Matteo Salvini, la culpa es de las ONG, a las que se acusa de incentivar las salidas con sus operaciones de búsqueda y rescate (factor de estímulo) incrementando de este modo los riesgos de muertes en el mar.

Existen estudios que refutan esta teoría. Unas investigaciones de 2017 publicadas por la Universidad de Oxford muestran que de hecho no existe correlación entre el número de migrantes rescatados por ONG y el número de travesías. El mismo argumento es válido para las muertes: su número no aumenta cuando hay un mayor número de actividades de socorro de las ONG en el Mediterráneo.

Sin embargo, según los críticos, las organizaciones humanitarias mantienen contacto con los traficantes de seres humanos, que cada vez más cuentan con botes pequeños y deteriorados para enviar a los migrantes a Europa e incrementan así el riesgo de mortalidad.

No obstante, ninguna investigación ha demostrado nunca que hubiese connivencia entre las ONG y los traficantes. Además, tal y como muestra un estudio realizado por el investigador del ISPI Matteo Villa, las ONG no parecen influenciar los tipos de transporte utilizados para salir de Libia. Hace cuatro años –cuando el 10% de los rescates en el Mediterráneo eran llevados a cabo por estas organizaciones– 8 de cada 10 salidas de aquellos que eran rescatados se hacían en botes de goma, en vez de en pequeñas o grandes embarcaciones.

Además de todo esto, Sea Watch 3 es el único barco de rescate de una ONG que sigue operando a lo largo de la principal ruta del Mediterráneo.

Esta verificación de datos de Pagella Politica fue originalmente elaborado para AGI, una agencia de noticias italiana.

Por Pagella Politica, Italia

13 de marzo 2019, Actualizado el: 10 de abril 2019

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